martes, 28 de abril de 2009

Y recién estamos en Mayo...

2009 - este año llego con el firme propósito de no pasar desapercibido. Recién estamos en Mayo y ya tengo un aprendizaje claro y conciso del 2009, la fragilidad humana... la cual por supuesto viene bañada de términos, ideas, acciones momentos, eventos, sentimientos y sensaciones.

¿Por dónde empiezo? Quizá en esta ocasión sea mejor por el final. son las 2:34 am del 5 de Mayo (que para sorpresa de varios Estadounidenses no, no es la Independencia de México y gracias a quien lo corrigió el año pasado en Wikipedia). Recordamos la Batalla de Puebla, donde Ignacio Zaragoza y su batallón vencieron a los franceses. Pero hoy libramos otra batalla, que a pesar de lo mediático del asunto no creo que sea la Influenza A H1N1 (dejaremos ahí el tema del nombre y seré diplomática dejándolo científico). Hoy libramos una batalla más grande, y en un mundo globalizado no es solamente México quien la debe librar es el mundo en general y es contra la intolerancia y la ignorancia.

Hemos vivido los últimos días, desde el viernes 24 de abril para ser más exactos, controlando la epidemia de la influenza antes mencionada. No entraré en detalles pero diré que en general estoy gratamente sorprendida por el manejo del Gobierno Federal, la Secretaría de Salud y en Gobierno del DF. No solamente han logrado trabajar juntos (PAN y PRD!) sino que han controlado un virus desconocido, mutante y altamente contagioso en un país con tantos problemas (salud, hacinamiento...). La gran mayoría hemos puesto nuestro granito de arena, o más bien nuestro tapabocas, alcoholito y encierro para apoyar a que esto se acabe lo antes posible y con el menor número de enfermos. Vamos bastante bien (aquí Google Flu Trends experimental para México). Pero ahora nos enfrentamos a una plaga mucho más contagiosa y mucho más peligrosa: la intolerancia sazonada de ignorancia.

¿En qué momento dejamos de escuchar, por completo, y comenzamos por interpretar? Sí, la incertidumbre genera miedo, pero la reacción sin entendimiento genera paranoia. Cuidado que las epidemias no son las que dictan los medios, no son las que nos da la OMS en sus conferencias de prensa ni a las que queremos ponerles nombres que las alejen de nosotros y las hagan propias de un otro a quien no queremos como parte de nuestras vidas.

El verdadero contagio es la ignorancia, la falta de escucha, la interpretación sin mesura y la intolerancia sin censura.

Y recién estamos en Mayo y no llegué a Enero, pues la fragilidad humana general ahogo momentaneamente a la personal. ¿O será por esta última que estoy más atenta?

1 comentario:

  1. Las enfermedades respiratorias están relacionadas con la forma en que interactuamos con el medio, con las personas con quienes nos incluimos, la manera de acercarnos y relacionarnos con otros, es decir, son enfermedades de inclusión.

    Yo disfruto mucho del contacto físico, el abrazo, el beso, la sonrisa; el tacto y la cercanía con los demás es parte de mi vida, me revitaliza y me permite acercarme a las personas, tal vez por eso me siento tan cómodo en México. Las medidas sanitarias, que aunque no me encanten considero necesarias en una región como la nuestra, en que los sistemas de salud no están preparados para enfrentar retos mayores, me han hecho reflexionar durante estos días. ¿Qué efecto tiene esto para una sociedad en la que el beso, el abrazo, el apapacho son comportamientos tan marcados?

    Me resulta asombroso como un bicho microscópico puede alterar nuestro comportamiento social de manera tan importante, nos está demostrando la vulnerabilidad y exponiendo a la luz nuestros temores más básicos.

    Los medios de comunicación cada día presentan una cantidad de información aplastante sobre este tema, información que se contradice de un noticiero a otro, del periódico a la revista. Mientras escribo, un amigo mío lleva 4 días encerrado en un hotel en Beijing. Venía de EUA en un vuelo con personas de diferentes nacionalidades y, en su caso, las autoridades chinas ni siquiera le examinaron, fue puesto en cuarentena por una simple razón: un pasaporte verde que dice: Estados Unidos Mexicanos. Me enteré que en México un colega mío presenció una situación en un autobús, pues un par de personas se negaban a continuar el trayecto con un muchacho que tosía, lo que desató una riña. Afortunadamente hay quienes, preocupados por informar realmente y no por vender periódicos o anuncios (felicidades a Google, por cierto), se hacen cargo de traer información veraz y confiable.

    La situación amerita romper esa burbuja de irrealidad, darnos cuenta que situaciones como esta demandan la participación y un nacionalismo más allá del apoyo a la selección en el mundial.
    ¿Qué tan incluidos estamos en la problemática de nuestros países? ¿nos estamos haciendo cargo realmente? ¿será necesario que se presenten situaciones como estas para ejercer nuestra responsabilidad con autodeterminación y compromiso?

    RECR

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